Catálogo Municipal de Arrecife

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CATÁLOGO MUNICIPAL DE PATRIMONIO HISTÓRICO DE ARRECIFE // Arrecife, 2012

El patrimonio arqueológico de Arrecife implica discernir sobre los cambios de uso del entorno, los modelos de reutilización y los tipos de afecciones que han tolerado los yacimientos; asimismo, su calidad, fragilidad, conservación, etc. Se trata de analizar aspectos interrelacionados para articular medidas de protección conforme su constitución y resistencia a nuevos factores del entorno que amenazan su continuidad.

La información disponible se sustenta en un conocimiento parcial, segmentado por la realidad temporal de los datos de procedencia. Por tanto adolece de estudios de profundización encaminados a detectar problemas de conservación y preservación con que establecer unas previsiones y unas medidas razonables que garanticen la proyección de los recursos arqueológicos.

No obstante, el municipio parece poseer un patrimonio arqueológico digno de ser protegido y conservado, sobre todo, si se tiene en cuenta las previsiones generales de estabilidad y trasformación de los lugares en que hasta hoy han sobrevivido

La historia de Arrecife, desde que se separa de la Villa de Teguise, se caracteriza por un dinamismo lógico de ocupación de nuevos espacios. Consecuente con su estatus de capitalidad de la isla (1849) y relevancia en el entramado económico insular, experimenta fases de ensanchamiento para adaptarse a una sociedad más compleja y activa que demanda mejoras en las infraestructuras viarias, mejoras portuarias, obras públicas de ingeniería hidráulica, complejos industriales, instalaciones administrativas, etc.

El desarrollo de formas históricas de ocupación del suelo lleva a abordar el tema de la continuidad de los recursos arqueológicos insertos en los característicos procesos de alteración y formación de los suelos antrópicos en evolución.

Se comienza por valorar la situación de los elementos culturales en la periferia, en el área de influencia del auge urbanístico de 1960 y posterior, que todavía conserva espacios de antaño con vocación definida hacia usos tradicionales: agricultura y pastoreo.

Aquí el suelo y el subsuelo tienen un comportamiento desigual entre usos (agrícola intensivo, autoconsumo, extracciones mineras, etc) de forma que los marcadores de superficie ya establecen diferencias zonales en número, grado de conservación y tipos de yacimientos sobrevivientes.